lunes, 24 de agosto de 2009

Jime sumergida


A mi no me dejaban sumergirme, porque las embarazadas no podemos retener el aire por la oxigenación del bb. Pero era una tentación!!! Encima Nacho gozaba de privilegios por tener una espalda privilegiada y un espíritu aventurero como pocos en la excursión. Entonces la guía le prestó patas de rana para que pudiera bajar y moverse con libertad y explorar las aguas. Y yo ahí quietita, agarradita de la cuerda, y flotando siempre respirando para poder oxigenar a Manuel. En una no aguanté, tomé mucho aire, y bajè un poquito a tocar los arrecifes; fue la única vez y quedó registrado. Después respiré profundo varias veces y Manuel pateó avisando que también él había disfrutado con la aventura!!

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